Antonio
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« : Septiembre 16, 2006, 06:40:33 » |
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I
Y vi las sombras de los que fueron, en sus sepulcros, y así clamaron: «¡Ay, de los vientres que concibieron! ¡Ay, de los senos que amamantaron!»
II
«La noche asperja los cielos de oro; mas cada estrella del negro manto es una gota de nuestro lloro... ¿Verdad que hay muchas? ¡Lloramos tanto...!»
III
«¡Ay, de los seres que se quisieron y en mala hora nos engendraron! ¡Ay, de los vientres que concibieron! ¡Ay, de los senos que amamantaron!»
IV
Hui angustiado, lleno de horrores; pero la turba conmigo huía, y con sollozos desgarradores su ritornello feroz seguía.
v
«¡Ay, de los seres que se quisieron Y en mala hora nos engendraron! ¡Ay, de los vientres que concibieron! ¡Ay, de los senos que amamantaron!»
VI
Y he aquí los astros — ¡chispas de fraguas del viejo Cosmos! — que descendían y, al apagarse sobre las aguas, en hiel y absintio las convertían.
VII
Y a los fantasmas su voz unieron los Siete Truenos; estremecieron el Infinito y así clamaron: «¡Ay, de los vientres que concibieron! ¡Ay, de los senos que amamantaron!»
Amado Nervo, 1898
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